De mapas y lenguas

Me gustan bastante los mapas. No es que tenga una colección de mapas de ciudades “raras” del siglo XVII, pero sí tengo varias agendas con mapas, papeles de envolver, pegatinas y demás chorradillas varias. Hace poco me regalaron el famoso mapa en el que se pueden rascar los países visitados y no me pudieron hacer más feliz. Así que cuando vi esta aplicación que combinaba mapas (bueno, más bien “mapa”, ya que de momento solo está disponible para Europa) y lenguas…¡me pareció haber encontrado LA APLICACIÓN!

La verdad es que aplicación práctica, lo que se dice práctica…de momento no le veo mucho. ¿Quizás para enseñar la etimología de algunas palabras? ¿Para comparar o diferenciar lenguas europeas? ¿Con grupos de nivel avanzado? ¿Con aquellos estudiantes empeñados en “¡ay!, ¡qué difícil es el español”? ¿Adivinar de qué idioma se trata? ¿Adivinar la expresión en inglés/español/francés/alemán/etc.? Quién sabe. La gracia de esta aplicación es que podemos introducir una palabra o expresión (eso sí, en inglés) y obtendremos su traducción en las lenguas europeas y, además, con la palabra situada en el mapa.

Este traductor se sirve de la tecnología de Google Translator (del que yo no me fiaría al 100%), y a si no encuentra la palabra la dejará en inglés. Supongo que con palabras sueltas funcionará bastante bien, si ya metemos frases es posible que la cosa se complique un poco.

De momento me he divertido un poco haciendo algunas pruebas. Me salió la vena romántica y no pude evitar probar con I love you.

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Y supongo que influenciada por las horas a las que estoy preparando este post, me dio por buscar night.

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Y no podía dejar de buscar una de mis palabras favoritas (sí, esta gente de letras tiene palabras favoritas), por lo que representa y por lo difícil de trasladar a otros idiomas: WANDERLUST. La verdad es que durante un tiempo me obsesioné con esta palabra, me hice un blog en el que la incluía en el título e incluso me ha rondado la cabeza la idea de hacerme un tatuaje con ella. Eso sí, en inglés o en alemán (Fernweh), que la traducción al español no me termina de convencer…Captura de pantalla 2015-04-01 a la(s) 00.10.56

De redes sociales, educación y Nueva York

Tres de mis pasiones juntas, aunque no sabría elegir un orden… Seguro que muchos de vosotros conocéis Humans of New York, ¿no? Es una página de Facebook en la que su creador, Brandon Stanton, sube cada día una foto de una persona al azar que se encuentra caminando por NY. Junto a la fotografía siempre sube un pequeño texto que a veces responde a preguntas claras como “¿qué es lo que más recuerdas de tu infancia?” o “¿de qué te arrepientes?” y a veces, simplemente, son las cosas que la persona fotografiada quiere contar.

Brandon, de 30 años, empezó con este proyecto cuando se quedó sin trabajo en 2010. Empezó retratando a los ciudadanos de otras ciudades, hasta que en noviembre de ese año creó la página de Humans of New York y empezó a subir fotos de neoyorquinos. Poco a poco, la página se fue haciendo más famosa y apareció en otras publicaciones. En octubre de 2013 lanzó un libro (que yo me autorregalé las navidades pasadas y que me encanta) y su página, que hoy tiene más de doce millones de seguidores, no ha dejado de crecer.

Sin embargo, en las últimas semanas el fenómeno de Humans of New York se ha vuelto viral desde el momento en que Brandon decidió dar una vuelta por Brownsville, una de las zonas más pobres de Brooklyn. Allí se encontró con Vidal, al que le preguntó quién era la persona que más le había influido en su vida. Nada podía hacerle imaginar a Vidal que su respuesta – la señora López, la directora de mi instituto- iba a cambiarle la vida.

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En pocas horas, esa foto obtuve miles de “likes”, miles de personas la compartieron y Brandon, el fotógrafo, decidió ir a conocer a esa directora de instituto. Nadia López, directora del instituto Mott Hall Bridges Academy es una de esas personas que tiene un don con los jóvenes y, en sus propias palabras, sabe que esos chicos valen mucho más y pelea cada día para que ellos sean conscientes. Quiere hacerles ver que ellos pueden llegar lejos, les trata como “académicos” (en lugar de hablar de estudiantes o alumnos) y les hace vestir de morado, el color de la realeza. En una de las zonas más pobres de Nueva York, estos chicos encuentran un refugio en su escuela. Pero justo en el momento en que Vidal mencionó a la directora, la señora López estaba a punto de tirar la toalla; sentía que no estaba consiguiendo nada y que ella no iba a poder marcar la diferencia.

En ese momento, Brandon Stanton se cruzó en su camino. La señora López le contó que quería hacer una campaña para recoger fondos y organizar una excursión a Harvard, para que los estudiantes del instituto pudieran ver hasta dónde podían llegar si se esforzaban y estudiaban. Brandon compartió la idea en las redes sociales y después del éxito de la foto de Vidal, en pocos días la campaña de crowfunding ya había recaudado más de un millón de dólares.

La historia de Vidal, Brandon y la señora López no ha dejado de crecer desde ese momento. Miles de personas siguen retuiteando sus fotos, los medios de comunicación de todo el mundo ya se han hecho eco de la noticia y Vidal, Brandon y la señora López se han convertido en estrellas de la noche a la mañana. Hace poco visitaron el show de Ellen (uno de los programas más famosos de la televisión estadounidense), y aquí os dejo el vídeo:

la señora López ha creado un perfil en redes sociales –The Lopez Effect– desde el que pretende promover el empoderamiento de los niños a través de la educación y hace poco los tres protagonistas de esta historia llegaron a un lugar al que, de no haber sido por esa foto, probablemente nunca hubieran llegado. Allí, además, Brandon tuvo la oportunidad de repetir pregunta “Who has influenced you the most in your life?”

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Captura de pantalla 2015-02-09 a la(s) 15.08.41La verdad es que yo no me canso de esta historia y me muero de ganas por saber qué pasa con sus protagonistas.

 [ACTUALIZACIÓN: Todavía estáis a tiempo de donar, yo acabo de donar 10$ aquí]

De lenguas, football y otras curiosidades

Si habéis leído la descripción que hago sobre mí misma en “¿quién soy?”, habréis visto que una de las cosas que más me gusta es aprender idiomas “poco frecuentes”. El año pasado, durante mi estancia en Estados Unidos, el afortunado fue el American Sign Language, o lo que es lo mismo, la lengua de signos americana, usada en EE.UU. y Canadá. Solo pude estudiarla un semestre pero me encantó, y desde luego que si algún día vuelvo a Estados Unidos pienso volver a estudiarla.

Hoy me he acordado especialmente de ASL porque esta noche es la Superbowl. Son ya varios años viéndola y ya entiendo casi todo bastantes cosas. Y vosotros diréis…¿qué tiene que ver la Superbowl con la lengua de signos? Pues bien, una de las imágenes más famosas del fútbol americano es la del huddle, o lo que es lo mismo, esa especie de corrillo o piña que hacen los jugadores para comentar las jugadas. Estoy segura de que aunque no tengáis ni idea de qué es un touchdown, la línea de scrimmage o un down, habréis visto imágenes como estas.

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Resulta que estos corros o piñas aparecieron por primera vez en torno a 1890, cuando los jugadores de la universidad de Gallaudet (una universidad para sordos en Washington DC), se dieron cuenta de que algunos miembros de los equipos rivales sabían American Sign Language y podían interpretar sus signos, descubriendo así las tácticas que iba a usar el equipo en la siguiente jugada. Curioso, ¿eh?

Jugadores del equipo de fútbol americano de la universidad Gallaudet.
Jugadores del equipo de fútbol americano de la universidad Gallaudet.

¿Jueves sin pestañas?

Hace poco, en uno de los foros del máster, estuvimos hablando sobre si internet nos hace más inteligentes o si, por el contrario, al encontrarnos todo hecho, nos hace más “tontos”. Hablamos, sobre todo, de los cambios que hemos notado respecto a nuestro comportamiento con la red, y la mayoría coincidimos en que internet, en cierto modo, ha mermado nuestra capacidad de concertación. Justamente hoy El País (en el blog Verne) hablan de una propuesta iniciada por James Hamblin (editor de la sección de salud de la revista The Atlantic). Hamblin se ha dado cuenta de que, cuando estamos navegando por Internet, estamos pendientes de demasiadas cosas y que, al final, no nos centramos en ninguna de ellas.

De ahí surge la propuesta del Tabless Thursday, o lo que es lo mismo, el jueves sin pestañas (del ordenador, ¡claro!) Consiste en pasar todo un día con solo una pestaña abierta; no puedes abrir una nueva sin cerrar previamente la anterior. La verdad es que el vídeo que aparece refleja mi día a día: mil pestañas abiertas, ir saltando de una página a otra, ir buscando información y luego incluso olvidarte de qué estabas buscando… Me he dado cuenta de lo que me cuesta concentrarme cuando me he puesto a escribir papers, que es justo el ejemplo que muestra Hamblin en su vídeo. Creo que no puedo estar más de quince minutos centrada en una cosa (lo sé, asusta). De hecho, mientras veía el vídeo he tenido que parar porque me ha llegado un whatsapp, y cuando lo he leído he aprovechado para ver unas notificaciones que me habían llegado de Pinterest (estaba viendo el paréntesis en la pestaña y no me podía resistir).

¿Creéis que podéis hacer el “tabless Thursday”? Yo desde luego que no (¡al menos lo asumo!) Ahora mismo tengo once pestañas (¡¡once!!): Gmail, Facebook (con una notificación que me está tentando), la página principal de El País, la página del blog de Verne, el perfil en The Atlantic de James Hamblin, la página principal de the Atlantic, otra noticia a la que enlaza el post de Verne (habla de una aplicación que cuenta cuántas veces al día miras el móvil. Y sí, he tenido que dejar de escribir este post para bajármela. Y después de bajármela lo he compartido en Twitter), una página que he consultado para una traducción que estaba haciendo antes, y dos páginas de la uned. A todo esto hay que sumarle Spotify y Tweetdeck. ¿Os sentís identificados? ¿Soy la única a la que le pasa?

En el foro del que os hablaba al principio del post muchos opinamos que el cerebro se acabará acostumbrando y que seremos capaces de hacer varias cosas a la vez y estar realmente centrados. Sin embargo, yo echo de menos esos momentos en los que era capaz de sentarme a leer durante horas sin que absolutamente nada me distrajera. Quizás es el momento de un “digital detox”. Este verano estuve una semana sin teléfono, en otoño casi un mes, y he sobrevivido a unos tres meses sin Facebook, pero en cuanto vuelvo…¡me cuesta desconectar! ¿Y a vosotros?

Por si el vídeo de Hamblin aún no os ha convencido, os dejo un Ted Talk sobre monotasking: