Libros de Nueva York

Llevo poquitos posts en este blog y ya he hablado de Nueva York en dos o tres, y es que sí, tengo una “ligera” obsesión por Nueva York. No sé en qué momento empezó ni qué cambió en mi cabeza, porque hace diez años me daba igual visitar esta ciudad. He tenido la suerte de visitarla varias veces y cada vez me enamora un poco más. Hace poco, una amiga me pidió recomendaciones literarias sobre esta ciudad y en lugar de pasárselas a ella directamente (Julia, siento la espera) se me ocurrió hacer un post con mis libros favoritos de NY.

9788499182100El primero de ellos se llama así, Nueva York, y es un libro que cuenta la historia de varias familias de forma paralela a la historia de la ciudad. No soy muy fan de los libros puramente históricos, pero para mí, este tiene el equilibrio perfecto. Empieza cuando Nueva York no es más que una colonia holandesa y termina (tranquilos, no es un spoiler demasiado grande) con los ataques terroristas del 11-S. Me gustó mucho ver cómo el autor, Edward Rutherfurd, iba tejiendo el entramado de las familias, mezclando hechos reales con historias ficticias. Además, aprendí muchísimas curiosidades sobre la historia de la ciudad y luego me ha hecho mucha ilusión visitar los lugares que aparecen en el libro. En la misma línea, este mismo autor ha publicado otros libros sobre Londres, París y alguna que otra ciudad. 100% recomendable.

historias-de-nueva-york_enric-gonzalez_libro-ONFI237El segundo de los libros de NY que me han “marcado” es Historias de Nueva York, el libro que el antiguo corresponsal de El País Enric González escribió durante su época en esta ciudad. Es un libro corto, muy ameno y fácil de leer, que en un par de tardes se acaba. Además, cada capítulo es independiente (si no recuerdo mal, que ya lo leí hace cinco años o así) por lo que incluso los podemos leer en el orden que queramos. González nos habla de sus experiencias en la ciudad y hace alguna recomendación. En mi primera visita a la ciudad fui a uno de los steakhouse de los que habla en el libro (concretamente este), y la verdad es que seguir el consejo mereció la pena (aunque el precio que aparecía en el libro se había quedado un poco “outdated”).

TheNewYorkTrilogycoverNo podemos hablar de Nueva York sin hablar de ÉL. PAUL AUSTER. Auster no es sin Nueva York ni Nueva York es sin Auster. No sé ni por dónde empezar ni qué decir de este autor que hizo que me recorriera toda la zona de Prospect Park con la esperanza de encontrármelo por casualidad. ¡Me parece casi una traición opinar sus libros! Pero si lo que estamos buscando es literatura sobre Nueva York, su trilogía sobre esta ciudad no puede fallar. Puede que no aprendamos tanto sobre la ciudad como en otros libros, pero Auster consigue transportarnos a ese lado oculto de la gran manzana.

Recuerdo que leí este libro por primera vez en 2008, mientras vivía en Alemania y porque un amigo me lo dejó. Tengo muchos libros de Auster pero este no; tengo pendiente comprarme alguna edición bonita porque desde luego es un “must”.

No puedo hablar de Nueva York y de Auster sin mencionar otra de sus grandes obras: The Brooklyn Follies. También muy, muy, muy recomendable. La verdad es que Auster tiene muchísimos libros ambientados en Nueva York y todos merecen la pena. Eso sí, hay que descansar de este autor de vez en cuando, lo digo por experiencia. He tenido rachas de leer tres o cuatro libros suyos seguidos y después…sentirme un poco confundida (vamos a dejarlo ahí, por si alguien no conoce el universo Auster).

Creo que estos son los libros de NY que, hasta ahora, más me han marcado. Tengo pendiente leer “Lugares que no quiero compartir con nadie” y “Ventanas de Manhattan”, así que espero poder incluirlos aquí pronto.

Y vosotros…¿qué decís?, ¿me he dejado alguno?

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Mis experiencias MOOC

Uno de los temas de los que más estamos hablando en los foros del máster es de los MOOCs. Recuerdo el momento en que oí hablar de estos cursos por primera vez: hace unos tres años una amiga compartió un enlace a Coursera en Facebook y yo me volví loca. Empecé a añadir cursos que quería hacer, quería formarme en absolutamente todo y pensé que mi vida social se había acabado porque iba a estar todo el día haciendo MOOCs. (Si has llegado hasta aquí y no sabes qué es un blog, tranquilo, he pensado en ti y por eso he incluido esta infografía sacada de Educ@contic. Si quieres ver más, visita mi tablero de Pinterest sobre MOOCs).

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Pasada ese euforia inicial, al final no hice tantos. Sí que he terminado un par, he dejado a medias otros cuantos y me he matriculado de más aún. Incluso he llegado a pensar en orientar mi TFM hacia los MOOCs, pero muchos siguen sin convencerme. ¿Qué es lo que pasa con los MOOCs?

Los MOOCs que he terminado me gustaron mucho. El primero de ellos fue de introducción a la informática educativa y lo organizaba la URJC en la plataforma Mirídiax (en mi página personal de MiridiaX dejó de aparecer este curso, pero lo hice, ¡lo juro!) Los contenidos y los vídeos estaban bien, pero el test para pasar cada bloque era casi como sumar dos más dos (y creo que este es un problema común a los MOOCs). Sin embargo, lo que recuerdo que menos me gustó fue el sistema de evaluación. En los MOOCs, el sistema de feedback se basa en una corrección P2P, que bien planteada no está mal. En este MOOC en concreto había que subir una unidad didáctica o una actividad en la que aplicáramos alguna de las tecnologías aprendidas. Cada uno tenía que corregir los trabajos de otros dos compañeros y recuerdo que leí los trabajos a conciencia, apuntando cosas a medida que leía, haciendo críticas constructivas, destacando las cosas que me gustaban más, etc. Después de ese trabajo, cuando abrí los mails con las correcciones y comentarios que me habían hecho a mí y vi un simple “todo ok”, reconozco que casi me da algo. Aun así, como ya he dicho, el curso me gustó.

La corrección entre iguales es un buen método, pero hay muchos riesgos, ya que como me pasó a mí, puede que el nivel de implicación del resto de estudiantes no sea el mismo que el tuyo. En algunas plataformas están empezando a introducir unos certificados de pago con los que sí se puede acceder a una corrección por parte del equipo docente, aunque en ningún caso de manera muy detallada.

La semana pasada empecé un nuevo MOOC sobre la escritura académica en MiríadaX y hoy he realizado el segundo bloque. El test de final de bloque me ha parecido un poco básico, la verdad. Solo hacía falta responder correctamente a una pregunta, y creo que a la mayoría de las preguntas se podía responder con un poco de sentido común, sin necesidad siquiera de ver los vídeos o leer los apuntes. Me da pena que después de todo el trabajo que lleva montar el curso, grabar los vídeos, redactar los apuntes… el nivel baje por los tests, porque la verdad es que los apuntes están muy bien, y de momento los encuentro muy útiles. De todas formas, a pesar de la “decepción” por los tests, me he dirigido a los foros con la idea de continuar leyendo sobre el tema, ver las dudas del resto de estudiantes, leer la presentación de los profesores, etc. Sin embargo, cuando he abierto los foros y he visto cosas como esta, me ha vuelto a hervir la sangre he vuelto a reflexionar sobre los MOOCs y sus estudiantes.

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En un margen de tres horas tenemos tres hilos en el foro sobre el mismo tema. ¿La gente no se para a leer?

Si en tres horas ya tenemos tres hilos iguales, ¿qué no habrá en un mes? ¿Cómo vamos a confiar en la evaluación entre iguales si no somos capaces ni de leer el hilo anterior? ¿Cómo va a ser posible organizar un curso con tanta gente si no nos importa lo que digan los demás? La idea de que estos cursos sean abiertos y todo el mundo pueda tener acceso a ellos me encanta, pero creo que muchos estudiantes se apuntan “porque sí” y al final no contribuyen más que a crear “ruido” en el grupo. Por otro lado, también son muchos los estudiantes que se matriculan, se descargan el material y no entran en contacto con nadie, desaprovechando así muchas de las oportunidades que ofrecen estas plataformas.

A pesar de estos “problemillas”, me sigo considerando una defensora de los MOOCs. MiríadaX y Coursera son para mí dos de mis webs “de cabecera” y creo que esta no será la última vez que hable de este tema por aquí.

Probando Google Translate Word Lens

Hace unos días, Google actualizó su traductor e incorporó un par de funciones nuevas: el traductor de audio y el Word Lens. Esta última permite traducir textos cortos utilizando la cámara del móvil. Basta con descargarse la aplicación, apuntar con la cámara al texto que queramos traducir y esperar. La traducción aparece de forma automática en la pantalla y, lo mejor, ¡no necesitamos tener conexión a Internet! Si la aplicación no reconoce bien el texto que queremos traducir, es posible también seleccionarlo de una forma manual. Desde Google recomiendan su uso para carteles o textos con un tamaño y tipo de letra comprensible y han desarrollado esta aplicación pensando en aquellos turistas que necesitan leer carteles, señales, indicaciones…o el menú en un restaurante. Nada demasiado elaborado ni nada para lo que necesitemos una traducción 100% fiel al original.

Me he descargado la aplicación y he estado trasteando un poco. Al principio, te explican brevemente cómo funciona y te dan a elegir entre varios pares de lenguas. Por cierto, que la propia aplicación de Google translate tenga faltas de ortografía ya da que pensar, ¿no?

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He probado la aplicación con diferentes objetos, todos ellos en inglés: un bálsamo labial, una lata de puré de calabaza, un libro y un ticket de metro. Al principio, he tenido algunos problemas, ya que en cuanto diriges la cámara del móvil al objeto, empieza a traducir de una forma descontrolada. Ahora mismo tengo un móvil muy grande (cuando digo muy grande hablo de unos 18cm) y me cuesta estabilizarlo, así que el móvil se movía un poco y el traductor se volvía loco: traducía solo medio palabra, cambiaba las palabras, leía solo las últimas letras… Para evitar esto, es mejor sujetar bien el móvil y utilizar la opción de escanear. De esta forma puedes seleccionar de manera manual qué palabras quieres traducir.

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La lata del puré de calabaza ha sido lo primero que ha traducido y creo que la he movido demasiado. De todas formas, la palabra clave en la lata es “pumpkin” y esa la ha traducido a la perfección, así que creo que en este caso el traductor cumpliría su función (recordemos que no quiere dar una traducción perfecta, sino ayudar con tareas más sencillas como hacer la compra o buscar un monumento). Para el siguiente experimento me he decantado por el bálsamo labial.

Con el Carmex (una marca de bálsamo labial) el traductor ha empezado a volverse un poco loco y a dar traducciones que no sé muy bien de dónde han salido (¿piscifactoría?¿garrafa?) Sin embargo, cuando he escaneado la imagen, la aplicación ha reconocido el texto y yo he podido seleccionar aquello que quería traducir y entonces sí ha dado una traducción más aproximada. Es probable que al seleccionar la zona que quería traducir no haya marcado la terminación “-ing” y por eso ha traducido solo “heal” por “curar”, en lugar de la palabra “healing”.

Aquí el Word Lens se ha vuelto un poco loco, ¿no?
Aquí el Word Lens se ha vuelto un poco loco, ¿no?

A continuación he probado con un libro. Me ha costado un poco que identificara el texto, pero taScreenshot_2015-02-01-18-46-28l y como he leído por internet, puede deberse a múltiples motivos: inclinación de la cámara, tipScreenshot_2015-02-01-18-45-36ografía, colores sobre los que está impreso, etc. Además, no recomiendan usar esta aplicación con libros ni textos largos. Sin embargo, una vez que ha identificado las palabras, ha dado una buena traducción. En este caso, a la hora de marcar las palabras que quería traducir, he “coloreado” una zona muy grande, por lo que puede que la traducción en el bálsamo fallara por no haber seleccionado una zona suficientemente grande.

Por último, he hecho la prueba con una “MetroCard” del metro de Nueva York. Lógicamente, el nombre “MetroCard” no sería necesario traducirlo, ya que es el nombre propio del billete de esta ciudad. Así que aquí he seleccionado solo el texto que aparece debajo de la franja magnética y he obtenido una buena traducción.

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En definitiva, creo que el Word Lens de Google translate sí cumple con su función, siempre y cuando se utilice solo en una serie de situaciones en las que solo necesitemos “hacernos una idea” de la información en la lengua extranjera. ¿Qué pensáis vosotros?

Probando Busuu

Como ya he comentado en otra entrada, una de las cosas que más me gusta del máster que estoy cursando es descubrir aplicaciones y programas nuevos y probarlos. La verdad es que de muchos de ellos ya había oído hablar, pero entre unas cosas y otras, nunca los había probado. Tras probar Tagxedo para hacer las nubes de palabras y Piktochart y Canva para crear infografías, le ha tocado el turno a Busuu, LA RED por excelencia para aprender idiomas.

La verdad es que la historia de esta red social es bastante curiosa, ya que fue creada por estudiantes del Instituto de Empresa, lugar donde yo estuve dando clase de español hace un tiempo. Quién sabe, lo mismo me crucé con sus creadores por los pasillos. Como proyecto de fin del MBA, Bernhard Niesner y Adrian Hilti crearon una red social con la que aprender idiomas, que ahora, ocho años después, tiene más de cincuenta millones de usuarios registrados en todo el mundo.

Hace unos días publicaron este artículo en El País, y después de oír hablar de Busuu en el máster, leer sobre esta red en la bibliografía con la que estoy trabajando y verla mencionada en un montón de retuits…no me quedaba más opción que probarla. Me registré a través de Google y elegí el idioma que quería aprender, en este caso alemán. Teóricamente tengo un nivel C1 de este idioma, pero hace tiempo que no práctico en serio, así que…¿qué mejor ocasión?

Cosas que me han gustado

– Combina distintos tipos de ejercicios: aunque la mayoría de los ejercicios que he hecho hasta ahora estaban centrados en el aprendizaje del léxico, Busuu alterna diferentes tipos de ejercicios y no se hace repetitivo. Hay ejercicios en los que hay que relacionar una fotografía con su palabra correspondiente, ejercicios en los que escuchamos la palabra y tenemos que escoger la fotografía correcta, ejercicios de rellenar huecos, etc. De todas formas, no he pasado más de dos o tres horas en Busuu, y puede que si los ejercicios sigan así, llegue a aburrirme de tanta repetición.

– División de las unidades por contenido léxico: en este caso no se centran en gramática, sino que dividen los temas por el vocabulario que se trabaja.

– Banco de vocabulario: la posibilidad de guardar el vocabulario que te cuesta recordar para retomarlo y practicarlo después me parece muy útil, pero tampoco es ninguna novedad.

– Retos personales: Busuu te ofrece la posibilidad de marcarte un objetivo más personalizado, es decir, fijar el número de horas que quieres (o puedes) dedicarle al aprendizaje de la lengua y la web te dice cuántos días faltan para alcanzar ese nivel (¿real?) Creo que es una buena forma de automotivarse.

Cosas que no me han gustado tanto

– No hay prueba de nivel. Para estudiantes principiantes es ideal, pero si quieres retomar una lengua y no estás muy al día sobre los niveles del MCER puedes perderte un poco. He estado investigando y creo que en versiones anteriores sí se incluía prueba de nivel y ahora se incluye en la versión premium. Aunque tampoco es lo ideal, creo que podrían añadir una prueba de nivel con ejercicios de opción múltiple basados en el léxico que se pone en práctica en las distintas unidades.

– Ejercicios basados en la traducción: es cierto que, de momento, no he “investigado” más de dos o tres horas en Busuu, pero la mayoría de ejercicios que he encontrado hasta ahora están basados en la traducción y todos enfocados al aprendizaje del vocabulario.

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Incoherencia entre la palabra en alemán y su correspondiente en español.

– Errores o incoherencias: en lo poco que he “trasteado” con Busuu, he encontrado algún error, como el que comparto en la imagen. En este caso, las palabras que aparecen en alemán son “Einspruch” y “Berufung” y la traducción que se da es “apelar”. Una de las cosas que se aprende en un nivel A1 o A2 de alemán es que todas las palabras terminadas en -ung son sustantivos (y femeninos, que para uno que es “fácil” de recordar…), por lo que la traducción de un sustantivo no puede corresponder con un verbo. Además, en la frase de muestra que aparece para ilustrar la imagen, aparece el sustantivo en la construcción “in die Berufung gehen”, que sí se podría traducir con un verbo (apelar) en español.

– Método de corrección: hay ejercicios de producción escrita que son corregidos peer to peer. En principio, este sistema está bien, pero creo que habría que establecer ciertos criterios para realizar una corrección uniforme. Yo, por ejemplo, escribí la solución correcta, pero dudé si incluir una explicación de por qué había realizado determinada corrección. En ese caso, ¿debería hacerla en inglés?, ¿en español?, ¿o simplemente escribir la versión “correcta”? Me gusta la corrección peer to peer, pero, ¿cómo sé exactamente qué contenidos han visto? ¿Cómo sé qué variedad se ha utilizado? Si un estudiante escribe “remera” en lugar de “camiseta”, ¿cómo sé qué input ha recibido? En las correcciones que me han hecho a mí, se han limitado a darme la versión correcta, pero sin ningún tipo de explicación (aunque puedo contestar a ese usuario y preguntarle). Estas cuestiones me generan algunas dudas, aunque son comunes a la corrección peer to peer, no solo a Busuu.

Busuu marca en rojo todas las palabras que están en una posición incorrecta. Realmente no están mal, sino que están "desplazadas".
Busuu marca en rojo todas las palabras que están en una posición incorrecta. Realmente no están mal, sino que están “desplazadas”.

Hay un tipo de ejercicio en el que hay que ordenar las palabras para formar una frase con sentido. En este caso, Busuu reconoce los errores pero tampoco los explica. Es decir, sabe que no es la respuesta correcta pero no identifica dónde está el error. Si lo hiciera, podrían incluir una breve explicación.

Esta es la pantalla que me "persigue": aparece cada dos por tres y no puedo continuar.
Esta es la pantalla que me “persigue”: aparece cada dos por tres y no puedo continuar.

– Publicidad: entiendo que haya algunos contenidos reservados solo para la versión premium (de algo hay que vivir), pero yo he llegado a un punto en el que después de cada “mini-ejercicio” que hago, llego a una pantalla con publicidad. Para volver a los ejercicios, tengo que cerrar esa pantalla, volver atrás, seleccionar los ejercicios…y vuelta a empezar con los anuncios. En definitiva, estoy bloqueada.

– El trabajo de las cuatro destrezas no está nada compensado, y por lo poco que he visto, tampoco se incluye la competencia sociocultural.

Cosas que “ni fú ni fa”

Captura de pantalla en la que vemos los objetos que podemos "comprar" en Busuu.
Captura de pantalla en la que vemos los objetos que podemos “comprar” en Busuu.

– Las “berries”: a medida que haces ejercicios, corriges a los demás, completas tareas…vas recibiendo berries, con las que luego puedes comprar descuentos para la cuenta premium y “otros productos de Busuu”. Estos “otros productos de Busuu”, tal y como ellos los llaman, son regalos animados para dar vida a nuestro jardín. ¿Qué jardín? Cuando vi esto me temí recibir un montón de invitaciones tipo Candy Crush. Creo que un jardín no pega en una red de este tipo, ¿no? (No tengo jardín ni lo he visto, así que hablo desde el desconocimiento).

Como solo he accedido a la versión gratuita, reconozco que mis opiniones no son tan completas. He buscado opiniones online y la verdad es que he encontrado todo tipo de opiniones. Desde mi experiencia, Busuu puede ser una forma excelente para aprender y repasar el vocabulario, pero me parece muy difícil aprender una lengua con este programa. ¿Vosotros la habéis probado?